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  • domingo, 19 de noviembre de 2006

    El comienzo

    Te preguntarás quién soy, y no te lo recrimino porque yo también muchas veces me lo he preguntado... No creo que te hayas dado cuenta, pero soy un personaje, por decir lo menos... extravagante. También te has de preguntar por qué te sería de utilidad conocer mi historia, pues eso, tampoco te lo puedo responder. Y es que mis vivencias te pueden ser tan útiles como inútiles. Sinceramente, no sé qué te depara el futuro, aunque quizá algún día pueda hacerlo y como consejo te digo que a veces lo que menos creemos que nos puede servir, nos salva la vida en el peor momento. Lo que sí sé es que tarde o temprano le encontrarás el sentido a lo que te estoy diciendo.
    ¿Que por qué me visto tan extraño y por qué oso a hablarte con este lenguaje? permite reir un rato. No pensé que fueras tan ingenuo y menos tan irrespetuoso. ¿Nunca te enseñaron en casa a respetar a tus mayores? *carcajada* Sí, sí, de dieciséis años... si supieras que puedo parecer una recién nacida o una anciana o incluso, parecerme a ti. No me mires con esa cara burlesca, no te conviene. Mejor escucha con atención lo que quiero contarte.
    Nací en las hermosas tierras de Irlanda, rodeada de verdes praderas, de tráfico de drogas y de diversión alcoholizada sin límites. Específicamente en el condado de Dónegal, al noroeste del país, el 31 de mayo de 1907... me gustaría que dejaras de reirte de tu propia ignorancia y me dejaras seguir con mi relato... ~Estos jóvenes de hoy en día no entienden nada... pero me gusta la cara que ponen cuando se dan cuenta de todo... por eso adoro tener aprendices, acólitos, jóvenes y gente inexperta a mi cargo~
    Mis padres me dieron en adopción, sabrán ellos por qué. Mi nueva familia adoptiva resultó ser de lo más normal y común. Un par de arduos trabajadores, como la mayoría de las familias de la época. Mi padre trabajaba para conseguir alcohol. Si no tenía una botella entre sus manos, no era feliz, si no estaba con un grado mínimo de alcohol en las venas, no funcionaba. Y mi madre, era constante objeto de los más atroces abusos, ya fueran golpes, gritos, insultos, violaciones... Para él, ella era peor que una esclava.
    Y por eso ella no quería que yo fuera igual. No quería que yo sufriera lo que ella, aunque es tan normal que eso pase... ¿cierto? apuesto que tú le has pegado a alguna mujer en más de una ocasión o has visto que lo hacen y se te ha dado lo mismo. Sí, todos ustedes son iguales, les da lo mismo vernos sufrir, ver que nos golpeen o nos violen, ver que nos pasen a llevar. Pero yo no dejo que eso suceda conmigo, yo soy más fuerte que cualquiera de ustedes, y te lo puedo demostrar aquí y ahora... aunque seguramente perderías el juicio antes de que te dieras cuenta de cualquier cosa. Pero bueno, ya ves, mi madre fue la gestora de esta mujer que ves acá, ella no sólo me trajo al mundo, sino que me abrió los ojos a él.
    Paciencia, hombre, ya te dije que esto te va a servir seguramente en el futuro... Ay, la paciencia al parecer no es una de tus virtudes... conozco a varios como tú y sé cómo tratarlos. Créeme que hay gente incluso peor, y he logrado lidiar con ellos sin problemas; bueno, sin tanto problema.
    Jaja, y pensar que la verdadera historia todavía no comienza... Pero en fin. Un día, no recuerdo bien de qué año, mi padre llegó tan ebrio como de costumbre. Yo estaba encerrada en mi habitación leyendo acerca de medicina, eran libros difíciles de conseguir, pero era lo único bueno que hacía él, buscármelos. Llegó y quiso que mi madre accediera a sus deseos, una vez más. Ese día, recuerdo, ella estaba muy enferma; tenía un resfriado terrible y apenas se podía el alma.
    Se negó. Le dijo que por favor no, que la dejara descansar, que le dolían los huesos y apenas podía respirar, que otro día haría lo que él quisiera. Él le gritó, la estaba forzando y yo podía oirlo perfectamente desde la otra habitación. Ella le imploraba, le rogaba, seguramente mientras lo golpeaba con las pocas fuerzas que tenía. Se escuchó un golpe, al parecer ella se tiró al piso para escapar y él se puso de pie. Dio un par de pasos, hacia la cómoda que estaba en el rincón, abrió un cajón y mi madre ahogó un grito.
    Incluso me puedo imaginar la escena, me la imagino tan clara como el agua:
    Ella, en el suelo, con sus delgadas manos tapando su boca. Su camisa de dormir rota, su cabello rojizo enmarañado, despeinado. Unas enormes ojeras, la piel pegada a los huesos y las pecas bañando su cuerpo como las estrellas al cielo. Mirando aterrada hacia arriba, quizá rezando, quizá no podía siquiera pensar o pedir ayuda. O quizá esperando que aquello sucediera, que de una vez por todas su calvario fuese terminado.
    Él, parado, a un par de pasos de la vieja cómoda de mi abuela. Con las piernas más o menos abiertas para mantener el equilibrio. Con su barba de unos cuantos días, su cabello café sucio, pegado a la frente con el sudor etílico. La mirada nublada, los pantalones a media pierna, con las manos temblorosas, una petaca con whiskey barato en la izquierda y el revólver en la derecha.
    Incluso me atrevería a pensar que mi madre no quiso escapar, que se entregó resignada a su destino. No me extrañaría que hasta le hubiese dedicado una sonrisa, un "al fin vas a hacer algo bien", que le hubiese demostrado que no le tenía miedo a la muerte, que en realidad más le temía a él.
    Lo siguiente que escuché fue el disparo, el cuerpo de mi madre caer inerte hacia atrás. Luego un grito, un "DESPIERTA!", llantos de desesperación, llantos de tristeza. Sí, pude sentir su tristeza, así como siento ahora tu desconcierto y que al fin estás poniendo algo de interés. Creo que él la amaba, pero no sabía cómo hacerlo, creo que si hubiese sido criado en otra parte, por otras personas, eso no hubiese pasado. Porque cuando estaba sobrio era la persona más maravillosa que puede existir, la mimaba, la trataba como a una reina, al igual que a mi. Creo que el problema era el alcohol, aunque puede que él hubiese estado podrido de adentro. Nunca lo sabré con certeza, porque acto seguido, un segundo disparo. Ahora su cuerpo era el que caía.
    Dicen que él la estaba abrazando, que escrito con sangre en el suelo decía "te amé", que parecía mentira. Yo no vi la escena, porque en ese momento comencé a escuchar una voz.
    Te sonará increíble, pero quizá tú también la has escuchado y tan solo te has negado a creerlo. Esa voz, que me hablaba en un lenguaje incomprensible, susurraba, me calmaba, hacía que se me nublaran los pensamientos y que todo a mi alrededor se volviera una maraña de hilos sin sentido. Su tono cada vez iba en aumento, pero en tono afable, con cariño, dándome paz.
    La voz comenzó a rodearme y de a poco lo que decía me hacía sentido. Me hablaba de la vida y la muerte, de los hilos que componen la realidad, de que ahora yo podría hacer grandes cosas y que él no me dejaría sola. Que ahora tenía alguien a mi lado, que tendría que luchar, que lo verdadero y lo falso eran lo mismo, que la realidad y la fantasía también. Que todo se podía cambiar, manejar, que las distancias no existían ni tampoco la muerte. Que ahora nada sería un secreto y que todo lo podría saber.
    Cuando desperté, estaba en aguna parte de la ciudad, caminando en dirección a casa.
    Los cuerpos de mis padres habían sido sacados ya de la casa y un olor a flores inundaba el lugar. Sólo quedaban pequeños rastros de la sangre que había por montones días antes y al parecer, algún familiar se había dedicado a arreglar o limpiar o saquear. Porque las pocas joyas que tenía mi madre, ya no estaban.
    Me apresuré a buscar el dinero que mi padre guardaba. Sí, no todo era para alcohol, también había para "algún día comprar uno de esos autos, no importa cuántos años tenga que juntar dinero, lo haré". Lo que no sabía es que mi madre sacaba de ese dinero siempre y guardaba en otra parte. Así, por más que él juntaba, nunca llegaba a su meta, ya que ella quería que yo estudiara, que fuera a la universidad, así tuviera que hacer lo imposible. Sí, mi padre estaba tan mal de su cabeza que no se daba cuenta que en realidad había guardado suficiente dinero como para más de veinte quizá... qué triste, ¿no?
    Así que busqué ambas sumas y me las llevé. Me fui de la casa con destino a Viena, para allá comenzar mis estudios universitarios, comenzar a cumplir el sueño de mi madre y comenzar a comprender a aquella voz que no paraba de hablar en ese idioma extraño.

    Por: Pawa - 22:05 - Comentarios: 0


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    Teluria - Dominio de Nueve es una crónica de Juegos de Rol ambientada desde 1938 y creada para el universo de "Mundo de Tinieblas" (el primero), propiedad de White Wolf Inc.

    Si bien es cierto se han usado algunos nombres y/o circunstancias reales, la totalidad de los hechos acaecidos dentro de esta historia corresponde a un trabajo conjunto de ficción. Cualquier semejanza con la realidad no necesariamente es coincidencia, pero al menos es sólo eso: Una coincidencia dentro de una historia narrativa.

    Todo uso de material narrativo aquí realizado ha sido sin fines de lucro y con el único ánimo de entretener. A su vez, cualquiera que se atreva a tomar parte o su totalidad de esta historia para emplearla con fines lucrativos estará cometiendo delito en lo referente a los derechos de autor... Ok, no es que creamos que en Internet se respeten demasiado, pero es necesario aclarar que, al menos nosotros, actuamos de buena fe.

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