domingo, 27 de mayo de 2007
Historia Primera
[Texto original en Chino Han]
Mucho que contar de mi pasado no tengo, porque en realidad no lo recuerdo. Y si bien todo lo que somos lo conforma nuestro pasado y nuestro presente, no importa mucho lo que fuimos sino que lo que somos, porque al fin y al cabo, cada segundo que pasa vamos cambiando. Cambiamos, nos adaptamos, crecemos, aprendemos. No importa lo que pase, así no pase nada, nunca seremos quienes fuimos hace un segundo. Pero a pesar de esto, tengo un nombre con el cual presentarme y una serie de hechos que narrar, a quien le pueda interesar. Soy Su Kuang Fei (Aullido de Alerta), tengo alrededor de 16 años y, luego de un intenso e inagotable entrenamiento en la más hermosa de las artes, ha llegado el momento de partir, explorar nuevas tierras y adquirir nuevos conocimientos. Uno de mis maestros me dijo, hace alrededor de un mes, que quien me guiaría a partir de ahora, por fin había terminado su meditación de muchos años y regresaría. Aproveché el tiempo para meditar, repasar una y otra vez mi entrenamiento en mi mente y recordar cada una de las enseñanzas que hasta ahora he adquirido, qué hacer y qué no. Estudiar, aprender, crecer... con mi luz, compañero y guía, Wei Qi. Cuando mi maestro llegó, estaba emocionada. Sus ojos me impresionaron y de alguna forma no podía dejar de mirarlos pues era como sumergirme en un universo infinito, lleno de sabiduría y aspectos por descubrir. He de confesar que estoy muy agradecida de que él sea mi compañero de camino y más aún que sea mi maestro y guía. Su nombre es Gao Du Luan Zi Zang Long Hu Liu Lan. Nuestro primer viaje fue a un templo escondido entre las montañas, lugar excelente para meditar y disfrutar el paisaje. En ese lugar nos detuvimos por alrededor de tres semanas, para que mi maestro Lan obtubiera un regalo muy preciado para cualquier hermano. Una de esas noches, Wei Qi salió sorpresivamente de la habitación y se dirigió hacia un lugar muy hermoso, en el que convergían varios riachuelos formando una pequeña laguna. Lo seguí manteniendo la distancia, pues si bien no quiero que nada malo le suceda, también he de dejar que siga su propio camino y aprendizaje. En medio de esta laguna, había un extraño ser, de ojos grandes y cuerpo pequeño, forjando un objeto, a su alredor, muchas clases de animales, desde tortugas hasta aves y varios seres como Wei Qi, "will-o-whisp" como les llamarían los de habla inglesa. Cada animal le entregaba algo de sí, bigotes, escamas, plumas... y el ser seguía su forja. Era un lindo espectáculo, pero lo mejor fue cuando la obra estuvo terminada y, de un momento a otro, el objeto se deshizo en un centenar de fragmentos que volaron en distintas direcciones. Acto seguido, cada animal tomó su camino. Wei Qi me dijo que sintió un llamado pidiendo ayuda, al parecer había muchas almas sin un rumbo y este ser los ayudó a tener un objetivo. Según lo que averigüé, se llamaría "Hei-an Mo-shu Mei" y mi maestro Lan me aseguró que si lograba encontrar todos los fragmentos, tendría un objeto bastante interesante entre mis manos. Hasta el momento, llevo seis. Veamos qué se puede hacer. Seguimos el camino, es una senda larga, pero cada paso es hermoso y lleno de historias desconocidas para mi. El estar mucho tiempo encerrada en mi meditación y aprendizaje espiritual, hizo que me alejara un poco del conocimiento cultural, así que debo preocuparme de este aspecto. Todo es importante, no debo olvidarlo. Pasamos por un lugar que, a pesar de la desolación que evoca, es hermoso. Maestro Lan me contó que se dice que en ese lugar el Sol y la Tierra pelearon, por eso quedó de esta forma. Al parecer, la Tierra salió victoriosa. Llegamos a destino, estamos en una ciudad que están invadiendo los japoneses. Mi maestro llamó a un amigo, dice que lo conoció en la otra tierra y que se han acompañado en algunas aventuras. Es extraño ver a alguien como él, su cabello es amarillo y sus ojos demasiado grandes y desproporcionados para el tamaño de su cara... rasgos poco armónicos, no sé qué pensarán las mujeres de donde él provenga, pero en lo que a mi respecta, prefiero diez mil veces los rasgos de mi maestro. Su presentación deja mucho qué desear, sobretodo al momento de preguntarle a maestro Lan si es que acaso "yo era de confianza", sicneramente la gente de occidente pareciera no tener ningún tipo de respeto. Pero veamos qué tal se demuestra luego, no siempre la gente es como parece. Su nombre es... me cuesta escribirlo... ¿Close? ¿Kleus? Creo que en tiempos de paz le preguntaré. Nos encaminamos a la zona de conflicto. Son muchos los japoneses, pero según veo no son más que humanos. Mi maestro dice que esperaba encontrar algo más, mientras para "Close" parecieran ser demasiados. Hasta que aparece algo extraño, lo que parece ser una enorme garra emerge de la tierra y atrapa a muchos de los japoneses, deja un agujero enorme y se los traga. Ahora parece que mi maestro está más contento, nos dirigimos rápidamente hacia el agujero y él baja a toda velocidad. Me doy cuenta que al parecer, las paredes del boquete son muy verticales para "Close", creo que le falta entrenamiento. Buscamos algo con qué bajarlo, pero no quedaba nada útil, así que bajé a avisarle a mi maestro, quien lo ayudó a descender. Una vez abajo, dos Túnica Naranja llegaron y fueron enviados por otra dirección. Encontramos a la extraña criatura que provocó este túnel, es una especie de gusano enorme, "Close" lo llama gusano cromático, aunque al parecer los objetos mecánicos que tiene adheridos al cuerpo no son parte de él. A medio camino la criatura se detiene y comienza a sacudirse, se separa de estos objetos, los deja tirados y desciende a gran velocidad. Mi maestro tomó unos para analizarlos luego y decidimos salir. Pero unos japoneses humanos venían en camino, mi maestro y yo nos escondemos, pero olvidé avisarle a Close que hiciera lo propio. La luz de su rata lo delató y le dispararon. Yo me adelanto para emboscar a los japoneses, pero Close en su desesperación tira una granada cerca de mi. A pesar de esto parece no ser un mal tipo, aceptó su error y curó mis heridas. Todos nos podemos equivocar, y alguien capaz de reconocerlo ha de valer la pena como camarada. Empiezo a entender por qué mi maestro Lan lo invitó a esta misión.
Por: Pawa -
20:04 -
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